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» Munabe y el Opus Dei

La labor educativa de Munabe tiene como referencia
una visión cristiana de la vida, de acuerdo
con los principios fundamentales de la doctrina
católica, y un respeto exquisito a la
libertad de las conciencias. Este aspecto ha
estado presente en Munabe desde sus comienzos.
Los padres promotores del Colegio Munabe pidieron
a la prelatura del Opus Dei que nombrara los
sacerdotes que prestan la asistencia espiritual.
Estos sacerdotes realizan su trabajo bajo su
personal responsabilidad, sin que el Opus Dei
adquiera compromiso jurídico o moral
de ningún tipo en relación con
el colegio.
La espiritualidad promovida por el Opus Dei
está en perfecta sintonía con
el Proyecto Educativo de Munabe: se enseña
que el trabajo bien hecho es un medio de perfeccionamiento
personal –humano y espiritual- y un medio
de contribuir al bien de la sociedad. La tarea
educativa de MUNABE se considera como delegada
y colaboradora –nunca sustitutiva- de
la misión de los padres, como primeros
y principales responsables de la educación
de sus hijos.
Naturaleza del Opus Dei
El Opus De es una Prelatura personal
de la Iglesia católica. Fue
fundado en Madrid el 2 de octubre de 1928 por
San Josemaría Escrivá. En la actualidad,
forman parte de la prelatura cerca de 84.000
personas de los cinco continentes.
Los fines de la Prelatura del Opus Dei son
promover entre los fieles cristianos de toda
condición una vida plenamente
coherente con la fe en medio del mundo
y contribuir así a la evangelización
de todos los ambientes de la sociedad. En otras
palabras, difundir el mensaje de que todos los
bautizados están llamados a buscar la
santidad y a dar a conocer el Evangelio.
Para alcanzar estos fines, la prelatura del
Opus Dei proporciona medios de formación
espiritual y atención pastoral
en primer lugar a los fieles de la Prelatura,
pero también a muchas otras personas.
A través de esa atención pastoral
se estimula a llevar a la práctica las
enseñanzas del Evangelio mediante el
ejercicio de las virtudes cristianas y la santificación
del trabajo profesional.
Santificar el trabajo significa:
• trabajar con la mayor perfección
posible
• hacer ese trabajo siempre con pleno
respeto a las leyes y conforme a las exigencias
éticas
• buscar la unión con Dios en
esa tarea
• actuar con el deseo de servir a los
conciudadanos y de contribuir al progreso
de la sociedad.
Los fieles de la prelatura realizan su tarea
evangelizadora en todos los ámbitos de
la sociedad, ya que trabajan en todos los ambientes
profesionales. Su labor no se limita a un campo
específico, como la educación,
la atención a enfermos o la ayuda a discapacitados.
La misión de la prelatura es recordar
a todos los cristianos que, sea cual sea la
actividad secular a que se dediquen, deben cooperar
a solucionar cristianamente los problemas de
la sociedad, y deben dar testimonio constante
de su fe.
Un rasgo específico del espíritu
del Opus Dei es el respeto a la libertad
personal de sus miembros. En virtud
del carácter exclusivamente espiritual
de su misión, la prelatura no interviene
en las cuestiones temporales que sus fieles
deben afrontar. Cada uno actúa con completa
libertad y responsabilidad personales, y el
Opus Dei no hace suyas las decisiones de sus
miembros.
 Santificación
del trabajo
En el espíritu
del Opus Dei, el trabajo ocupa un lugar
central entre las realidades que se han
de santificar. La profesión, el
oficio que cada uno desempeña,
es camino de santidad. Para santificar
el trabajo, los miembros de la prelatura
se esfuerzan por realizarlo "con
la mayor perfección posible: con
perfección humana (competencia
profesional) y con perfección cristiana
(por amor a la voluntad de Dios y en servicio
de los hombres)" (Conversaciones
con Mons. Escrivá de Balaguer,
n. 10).
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Amor a la libertad
Los fieles del Opus Dei son ciudadanos que
disfrutan de los mismos derechos y están
sujetos a las mismas obligaciones que sus iguales.
En las cuestiones opinables, se esfuerzan por
actuar en la sociedad con libertad y con responsabilidad
personal, sin pretender involucrar a la Iglesia
en sus decisiones ni presentarlas como las únicas
congruentes con la fe. Esto implica respetar
la libertad y las opiniones ajenas.
Enlaces de interés
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